El carlismo es un movimiento político tradicionalista y legitimista de carácter antiliberal y contrarrevolucionario surgido en España en el siglo XIX que pretende el establecimiento de una rama alternativa de la dinastía de los Borbones en el trono español, y que en sus orígenes propugnaba la vuelta al Antiguo Régimen.
En el siglo XX, el carlismo se fue dividiendo en dos grupos, uno que promueve el, socialismo autogestionario, llamado (el Partido Carlista), y otro partidario del tradicionalismo, llamado Comunión Tradicionalista Carlista. Ambos movimientos tienen actualmente un apoyo electoral residual.
Idiologia.
Nacimiento.
Aunque Carlos IV había derogado la Ley Sálica mediante la Pragmática Sanción, la disposición no había sido promulgada, por lo que no había entrado en vigor al faltarle un elemento fundamental para la validez jurídica. Fue Fernando VII quien la sancionó —no sabiéndose a ciencia cierta si esto era preciso— y la promulgó en beneficio de su hija, la futura reina Isabel II y en detrimento del que hasta entonces era su heredero, su hermano Carlos María Isidro.
Las Guerras Carlistas.
La guerra la planteó Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII, por la cuestión sucesoria, ya que había sido el heredero al trono durante el reinado de su hermano Fernando VII, debido a que éste, tras tres matrimonios, carecía de descendencia. Sin embargo, el nuevo matrimonio del rey y el embarazo de la reina abren una nueva posibilidad de sucesión.
Primera Guerra Carlista.
La Primera Guerra Carlista fue una guerra civil que se desarrolló en España entre 1833y 1843 entre los partidarios del infante Carlos Maria Isidro de Borban, conocidos como carlista y de un régimen absolutista, y los de Isabel II, denominados isabelinos por apoyar a la regente Maria Cristina de Borban, cuyo gobierno fue originalmente absolutista moderado, y acabó convirtiéndose en liberal para obtener el apoyo popular.
Segunda Guerra Carlista.
El conflicto, cuestionado por muchos historiadores como tal guerra, fue fundamentalmente un levantamiento popular en distintos puntos de Cataluña. Las partidas de Matiners combatieron conjuntamente con partidas de ideología republicana, en lo que vino en llamarse coalición carlo-progresista.
Tercera Guerra Carlista.
La Tercera Guerra Carlista se desarrolló en España entre 1872 y 1876 entre los partidarios de Carlos, pretendiente carlista con el nombre de Carlos VII, y los gobiernos deAmadeo I, de la I Republica y de Alfonso XII. En marzo de 1870 Carlos Isidro presentó la dimisión como jefe político y militar del carlismo por creer que no se daban las "condiciones razonables de alcanzar el triunfo por las armas" y no querer exponer a España a una nueva guerra civil. El pretendiente, que llevaba meses preparando la insurrección desde el exilio estableció el 21 abril de 1872 como la fecha para el comienzo de la sublevación.
Esta guerra carlista se desarrolló sobre todo en las Provincias Vacongadas y Navarra. La restauración de los Fueros por el pretendiente en julio de 1872, abolidos por los decretos de nueva planta por Felipe V, influyó en la fuerza del levantamiento en Cataluña y en menor medida en Valencia y Aragon y algunas partidas poco activas por Andalucía, así como el resto del territorio peninsular, especialmente en áreas montañosas donde practicaban el bandolerismo ante su marginalidad y escasa eficacia a la hora de establecer un vínculo con el pueblo que facilitara su actividad guerrillera.
La Guerra provocó entre 7.000 y 50.000 bajas.
El Carlismo Durante La Guerra Civil.
En las elecciones de febrero de 1936 los carlistas consiguieron 10 escaños en las candidaturas de la derecha. Los carlistas rompieron con los alfonsinos en abril de 1936 y prepararon su propio levantamiento armado contra la República, bajo la dirección de Manuel Fal Conde, que había conseguido aumentar espectacularmente la influencia del carlismo en Andalucía, y de Jose Manuel Zamanillo, delegado nacional del Requeté (milicias armadas del carlismo), que habían formado la Junta Militar Suprema Carlista.
Sin embargo, tras largas negociaciones acabaron sumándose al que preparaba el ejército y que daría lugar a la Guerra Civil española, en la que participaron unidades de voluntarios carlistas, agrupados en Tercios de Requetés, los cuáles tuvieron una actividad destacada. Bajo el mando del general Mola formaron una columna que trató de tomar Madrid, no siendo detenida hasta el puerto de Navacerrada. Sin embargo, ya desde el comienzo de la guerra los carlistas, y en especial su líder Manuel Fal Conde, tuvieron serias divergencias con la jefatura de la sublevación. Entretanto, a la muerte del pretendiente Alfonso Carlos el29 de septiembre de 1936 Javier de Borbón-Parma asumió la regencia, tal como había dispuesto el pretendiente.
El carlismo se mantuvo dividido, un grupo más intransigente liderado por Fal Conde, con respaldo del regente Javier de Borbón, y otro más identificado con los sublevados, encabezado por el conde de Rodezno.
El Carlismo en la Actualidad.
Tras la muerte de Franco, el príncipe Sixto de Borbón, hermano de Carlos Hugo, apoyado por elementos de origen franquista y la Comunión Tradicionalista, intentó organizar un carlismo de extrema derecha alternativo al Partido Carlista, con una fuerte colaboración de Fuerza Nueva, llegando sus seguidores a realizar un atentado contra los carlistas fieles a Carlos Hugo en la concentración anual del carlismo en Montejurra en 1976, en lo que comúnmente se denominó como los «Sucesos de Montejurra» y que se saldaron con la muerte a balazos de dos carlistas (Ricardo Garcia Pellejero y Aniano Jimenez Santos) y varios heridos. En sentencia de la Audiencia Nacional de 5 de noviembre de 2003 se reconoció a los dos asesinados como «víctimas del terrorismo», remitiéndose a la Sentencia dictada por el Tribunal Supremo de 3 de julio de 1978, siéndole entregada a una de sus viudas la Medalla de Oro de Navarra. Los responsables de estos hechos se beneficiaron de la amnistía de 1977 y quedó extinguida su responsabilidad penal.
Blog realizado por Alvaro Mateo y Ramon Weber.
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